El fútbol llegó en tren a La Calera. Fueron los carrilanos los que trajeron el balompié a la ciudad. Eran los años finales del Siglo XIX. Las primeras “pichangas” se jugaron en los patios de la vieja estación de ferrocarriles.
El primer club de fútbol que se creó en la ciudad fue el Ferroviarios. Sin embargo, la llegada de Cemento Melón a partir de 1908 fue clave en el desarrollo del juego. En la cementera se crearon ligas internas con equipos de las distintas faenas.
En 1921, el equipo que representaba a toda la empresa empató con la Selección Chilena. El Combinado Nacional se preparaba, en Quillota, para el Sudamericano de Brasil. El resultado generó una de las primeras polémicas deportivas.
El fútbol camerano organizó su primera liga el 1° de mayo de 1925. Entre los pioneros se contaron Ferroviarios, Cemento Melón, Calera Comercio, Independiente, Victoria, Minas Melón, Hacienda El Melón (ambos de Nogales), y Argentina y Magallanes de Hijuelas. Luego se agregarían otros y desaparecerían algunos.
Se jugaba en la cancha López Maqueira (en Carrera con Zenteno, frente al Juzgado); en el Estadio Cemento Melón (que estaba en el actual ingreso a la Planta Industrial por calle Carrera) y en canchas de Hijuelas y Nogales. El reducto del equipo cementero podía albergar a más de dos mil personas. Allí, en la década de los treinta, jugaron grandes equipos: Magallanes, Audax Italiano, Colo Colo, Estudiantao de Brasil, Gimnasia y Esgrima de Mendoza, entre muchos otros.
Los clubes amateur generaron una gran cantidad de jugadores profesionales. Algunos llegaron a ser seleccionados chilenos. Entre ellos, Guillermo Saavedra, que jugó el Mundial de 1930 en Uruguay, y después se radicó en La Calera.
También vistieron la “roja”, el mítico arquero Piñones, Pedro Hugo López, Luis Sepúlveda, Jorge Vergara, Francisco Orellana, Carlos Espinoza, entre otros.
Hasta inicios de los años 40, el fútbol fue semiprofesional en La Calera. Detrás de cada club había empresas (Ferrocarriles, Cemento Melón, curtiembre Continental, etc.) o particulares que daban puestos de trabajo o pagaban a los jugadores.
En 1941, el club Fosfato Melón comenzó a participar – y una vez fue campeón – de la División de Honor de Valparaíso. Esta era una liga profesional que contaba con clubes como S. Wanderers, Everton, Deportivo Las Zorras, San Luis, Deportivo Español, El Audaz, Fosfato Cemento Melón, etc.
Varios clubes de ciudades importantes luchaban por tener un cupo en la Segunda División. Sin embargo, sólo en 1951 se dictaron los reglamentos de la Segunda División. Un año después, subirían Palestino y Rangers.
Entretanto, en La Calera, a mediados de los 40, había surgido una generación de grandes futbolistas. El club Cóndor, que presidía el ex jugador profesional Héctor Urzúa, con infantiles y juveniles, realizó una gira invicta que lo llevó hasta Iquique. También jugaron en preliminares de la selección chilena y le ganaron a Gimnasia Y Esgrima en La Calera.
Era el tiempo de Braulio Musso, Gregorio y Sergio Espinoza, Luis Anabalón, Gregorio González y del recordado “Missouri”, Nicolás Chahuán. Era el tiempo cuando Nicolás, al decir de muchos, era pobre, después le sonreiría la fortuna al ganar un suculento premio en la Lotería.
En 1923 habían llegado directamente desde Beit-Yala (Pueblo vecino a Belén, en Palestina) a La Calera, los inmigrantes Abraham Chahuán Moucarquer y su esposa, Balahía Nazar Chahuán, que venía embarazada, por lo que, como queriendo ser muy chileno, el 18 de septiembre vio la luz su primogénito, a quien llamó Nicolás. Quiso el destino que Nicolás fuera el mayor de 14 hermanos, todos nacidos en La Calera, amantes del fútbol y, por sobre todo, de Unión La Calera.
Siendo muy joven Nicolás comenzó a demostrar sus aptitudes y amor por el deporte. Como jugador de fútbol, era un valiente y fiel guardián bajo los tres palos; después como árbitro destacó siempre por su honestidad. Corrió poniendo justicia al juego durante tres años, correspondiéndole incluso dirigir el partido entre las selecciones de Chile y Uruguay, durante el Sudamericano de 1945 jugado en Chile. En esas circunstancias viajó a Argentina, desde donde trajo la moda de arbitrar con pantalón corto, costumbre que se impuso rápidamente en el país.
Amante del deporte, cumplió con la pasión que le caracterizó, tareas deportivas, como arquero, y directivas en los clubes “Calera Comercio”, “Tifón” y el club “Cóndor”. En esa época tuvo la fortuna de ganarse el gordo de la Lotería, con seis vigésimos cuyos números señalaban su fecha de nacimiento (18-9-23). El dinero lo invirtió casi en su totalidad, en los clubes que quería, realizando con el “Cóndor” giras deportivas por Perú y Bolivia, las que fueron financiadas por su propio bolsillo.
El 26 de enero de 1954 promovería y encabezaría la fundación de Deportes La Calera así como la posterior fundación de Unión La Calera, el 15 de abril de 1955, con la fusión de los tres clubes nombrados y Deportes Melón, y después se dio a la tarea de reunir el mismo las 5 mil firmas que se necesitaban para presentar al club ante la Asociación Central de Fútbol, incorporándolo así al fútbol profesional.
Siendo muy joven le comenzaron a llamar “Missouri”, debido a que este era el nombre de un jovencito que aparecía en una de las tantas películas de acción, que cada domingo los caleranos apreciaban en el otrora cine Rialto, ubicado en la esquina de Arturo Prat y Aldunate. Todos veían en él aptitudes y vocación de líder, y tal como aquel “jovencito de la película”, lo comenzaron a llamar “Missouri”, apodo cariñoso que rápidamente se masificó, adoptándolo el mismo como propio.
Nicolás Chahuán también fue comerciante en varios rubros y un apasionado de la hípica. En tal condición llegó a manejar un stud con 20 fina sangre. Al stud le puso por nombre Missouri, al igual que una zapatería que posteriormente instaló en el centro de la ciudad.
Amaba tanto el deporte que, cuando en La Calera no había fútbol profesional (durante recesos o cuando se jugaba en otras ciudades y él no podía acompañar al equipo), Nicolás se iba a presenciar los partidos de torneos infantiles o torneos amateurs a los “potreros”. Esto motivó un gran afecto de parte de la comunidad calerana hacia su persona, respetuoso aprecio que aún se mantiene con sólo mencionar su nombre. Tanto afecto le tenía la gente, que la ciudadanía no dudó en elegirlo como regidor independiente con la primera mayoría en 1954.
Mientras ejerció ese cargo, tuvo la oportunidad de contribuir activamente con la construcción del Estadio Municipal, para lo cual incluso aportó maquinaria de su propiedad para adelantar los trabajos.
Apasionado como ninguno, su gran corazón no aguantó tanta emoción, por lo que ya en los últimos meses de 1987 le había hecho una advertencia un pre-infarto, bien controlado por los médicos, que le hicieron una serie de recomendaciones que el apasionado Nicolás no cumplió. Entre éstas le prohibieron pasar emociones fuertes y asistir a los partidos de su querido Unión La Calera.
Sin embargo, el domingo 17 de abril de 1988 no pudo renunciar a su gran pasión y muy temprano estuvo en el estadio presenciando tres partidos de cadetes entre Unión La Calera y San Luis. Después vino el partido de fondo ante Santiago Wanderers. Su hermano Nazzar lo vio muy nervioso, agotado, comiendo a hurtadillas un sandwich. Le recordó que eso también se lo habían prohibido, pero la pasión de Nicolás fue más fuerte. Faltaban dos minutos para que expirara el partido y el árbitro Iván Guerrero cobró un penal inexistente en contra del equipo de sus amores. Con ese penal ganaron los caturros. Nicolás saltó de su asiento, confundido en un solo y airado reclamo. Su inmenso corazón no resistió la indignación ante lo que consideraba un robo futbolístico y le sobrevino un nuevo infarto. Lo llevaron a su casa y al cabo de unas horas, cerca de las 7:45 horas del lunes 18 de abril de 1988, falleció a la edad de 64 años, en el hospital San Martín de Quillota. Dicen que cuando el médico le preguntó qué le había pasado, Nicolás Chahuán indignado le respondió "Cómo que qué me pasó, no ve que nos robaron".
El pueblo de La Calera lo despidió en las calles como a un héroe, con pañuelos al viento, papel picado, pétalos de flores y muchas lágrimas de emoción, las mismas que debe derramar al emocionarse desde arriba con las proezas y desgracias de su eterno club, Unión La Calera.
Poco después de su muerte, en el mismo año 1988, el Estadio Municipal de La Calera pasa a llamarse Estadio Nicolás Chahuán Nazar en homenaje a tan gran dirigente y miembro de la sociedad calerana.
Volviendo atrás, antes de 1949, en La Calera se jugaba buen fútbol. Tanto así que el club Cóndor se paseó, inflando redes con el certero argumento de los goles, por Santiago y otras latitudes.
De esa generación del Cóndor se recuerdan a Francisco Guiselleire, Gregorio Espinoza, Luis Drullí, Braulio Musso, Lodi, René González, Pedro Hugo López, Fuad Chahuán, Blas Buratti (ambos muertos en un accidente de tránsito) y Mario Lattín.
También se sumó al Cóndor, como dirigente, Nicolás Chahuán Nazar. Provenía del Calera Comercio y era una especie de líder de la comunidad árabe de la ciudad. Asimismo, tenía una fuerte influencia en todas las esferas deportivas del país. Había sido árbitro de la Asociación Central de Fútbol.
Aparte de los éxitos del Cóndor, hay que considerar también la gran actuación de la selección de La Calera en el Campeonato de Fútbol de La Serena en 1953. Además, existía como parámetro, la exitosa presencia de San Luis de Quillota en la flamante Segunda División.
LA CREACIÓN
Después de demostrar una excelente campaña deportiva en diferentes escenarios, los siempre insaciables dirigentes-hinchas se miraron unos a otros y escucharon a Nicolás Chahuán preguntar ¿por qué no entramos al ascenso?
La excelente campaña del Club Cóndor motiva a sus dirigentes a dirigirse a la ACF en busca de información que le permitiera llegar a buen puerto en el propósito de profesionalizarlo. Una delegación del club fue a la Asociación Central de Fútbol. Se entrevistaron con el calerano Andrés López, vicepresidente de la entidad, quién ante la petición hecha por los dirigentes les prometió ayuda, aunque dio su respuesta en una sola palabra "fusionarse" con los otros clubes de la ciudad, todo esto debido al que el club "Cóndor" por sí solo no podía asumir este tan importante desafío deportivo.
Luego de esta especie de veredicto, los dirigentes comenzaron a buscar el club de la zona el cual pudiese tener interés en lograr una fusión con el club cóndor para así lograr la aceptación de la ACF.
Sin embargo, las gestiones de los dirigentes del Cóndor no tuvieron mucho respaldo entre las demás instituciones futbolísticas de La Calera. El club "Chilenito" fue el primero en negarse, luego vino la negativa de "Cemento Melón" y por último se excusó de participar el club "Ferroviarios".
Encontraron apoyo sólo en los clubes Calera Comercio, que presidía Aquiles Villalón; y el Tifón, que encabezaba Alberto Caso. Con ellos más el Cóndor se creó el Deportes La Calera. La primera reunión se realizó en los altos de la ex Fuente de Soda La Selecta, ubicada en calle Prat, de propiedad de Salvador Cupaiolo.
Pese a que existía desde unos meses antes, la fecha oficial de fundación de Deportes La Calera fue el 26 de enero de 1954.
La Primera directiva que estuvo a cargo del cuadro rojo fue conformada en la Presidencia por el entonces Alcalde de La Calera Ramón Aravena Laborde, como Vicepresidente estuvo el gran Nicolás Chahuán Nazar (su nombre es el que lleva hoy el estadio Municipal), el Tesorero fue Sergio Olave, Protesorero Luis Herrera, Secretario Julio Rolando Escobar (jefe de la Compañía de Electricidad), Prosecretario Heraldo Cabezas y sus primeros directores fueron Alberto Caso, Manuel García, Hernán Latorre, Manuel Rubilar, Juan Silva, Froilán Vergara y Sergio Zelaya. Se creó una gran campaña de inscripción de socios y se mantuvo como sede de Deportes La Calera la que había sido de Calera Comercio.
El clásico rival a vencer era en ese entonces el poderoso “Cemento Melón”, quien, como la ACF no permitía el ingreso de una empresa comercial, debió fusionarse con Minas Melón y Minas Calera. Postuló con el nombre de Deportes Melón.
Para resolver la postulación de los dos clubes caleranos, que en todos aspectos era más auspiciosa para Deportes Melón, la Asociación Central de Fútbol decidió enviar una delegación secreta a La Calera para conocer la realidad de ambos postulantes. Sin embargo, los dos clubes supieron con anticipación la llegada de los integrantes de la comitiva de inspectores.
Con la visita de los más altos dirigentes de la ACF a la ciudad del cemento, comenzó la última etapa en las tratativas de poder inscribir a algún club en el profesionalismo, "Deportes Calera" y "Deportes Melón" eran los candidatos.
Salvador Cupaiolo recuerda que esperaron a los dirigentes de la Asociación Central, en el puente “19 de Junio”. Los dirigentes caleranos encabezados por don Nicolás Chahuán, fueron a esperar a la comitiva proveniente se Santiago, encabezados por el cura Gilberto Lizana, al puente 19 de Junio, presentando al secretario Municipal Froilán Vergara como gerente del club. Previamente y como no tenían sede y ocupaban unas piezas de la que fuera la sede de Calera Comercio en calle Prat, se había acordado presentar el club Árabe como el patrimonio con el cual el club contaba en ese entonces. Por cierto que este lugar contaba con salas de reuniones, salones de billar, casino y otras oficinas, lo que contrastaba ante la verdadera realidad del club el cual no tenía patrimonio.
Se atendió a las visitas con un cordero cocinado al estilo árabe y corrió bastante vino. La comitiva de la ACF quedó tan impresionados con las sonrisas y palmeadas en la espalda por parte de los caleranos, que ni siquiera se fijaron que la placa del Club Deportes Calera puesta en la puerta del edificio estaba corrida y superpuesta sobre la verdadera perteneciente al club Árabe. Un gran almuerzo compuesto por vinos y comida árabe, terminó por convencer a los capitalinos de que Deportes Calera era una institución poderosa. La realidad decía otra cosa, que el Deportes Calera no tenía ni para hacer cantar a un ciego.
Luego de este paso por Deportes Calera, los santiaguinos se despidieron para ir ahora a ver la infraestructura del club "Deportes Melón", los caleranos ofrecieron acompañarlos a dicho lugar, una antigua sede que tenía Deportes Melón en Carrera con Huici, y los llevaron a la sede de ese club, la cual estaba cerrada (situación que era conocida por los caleranos), ya que sabían que los de Deportes Melón estarían esperándolos en el casino del Club de empleados. Los santiaguinos se dirigieron a ver los recintos deportivos. Primero, al estadio de Deportes Melón que era una joyita para 3.500 espectadores; después fueron al recinto Estadio Municipal, donde no había nada, sólo encontraron el pasto recién saliendo, el perímetro enrejado y algunas tablas como graderías. Sin embargo, los planos que presentó el alcalde Ramón Aravena, de un coliseo para veinte mil personas, además de un elocuente discurso de Salvador Cupaiolo, sorprendieron a algunos de los inspectores. Al parecer, junto a la ayuda de Andrés López en la ACF, esa visita fue decisiva para que Deportes Calera llegar a Segunda División.
Así, la decisión ya estaba casi tomada en las mentes de los directivos de la ACF. Nuevamente el ingreso de "Deportes Melón" se vio negado, al parecer, porque los dirigentes en Santiago con alguna "pequeña" influencia de los dirigentes del "Deportes Calera" relacionaron el nombre de Deportes Melón con el pequeño poblado minero al norte de Nogales (Melón), lo que no les daba garantía de ser un buen participante en la Segunda División.
El Alcalde Ramón Aravena, en solo 2 meses construyó un estadio con graderías de madera. Corría el año 1950, y los jugadores de "Deportes Calera" sufrieron mucho para mantenerse en pie. Las cosas en el fútbol profesional eran totalmente distintas a como se hacían en el fútbol amateur, donde las direcciones y los partidos tienen sabor a barrio.
Entonces había que juntar a los socios, conversar entre los directivos, reunir a los jugadores. Había que formar la familia, con espacio íntimo donde desahogar las penas y cantar los triunfos. Y así fue. La flamante directiva, con un tremendo esfuerzo, logró adquirir en 1954, la sede social en la avenida Latorre 510. Durante 11 años, la casona del fútbol cobijó a sus amantes, al deportista, al hincha, al pueblo. Lamentablemente, el terremoto de 1965 comenzó a carcomer el sueño y el nuevo sismo de 1971 terminó por destruirlo.
La falta de dinero hacía casi imposible la aventura de Deportes La Calera. La cantidad de público en el Estadio Municipal era escasa y la cantidad de socios no crecía. Urgía un mayor respaldo económico.
En el verano de 1954-55, la crisis ya se había asentado y la única forma de mantenerse en pie en el fútbol profesional pasaba por la fusión con "Deportes Melón", que tenía un gran respaldo económico. La cementera tenía unos 2 mil trabajadores y todos eran socios del club. Asimismo, la empresa aportaba económicamente al deporte que se practicaba en la empresa.
En Deportes La Calera había socios dispuestos a seguir solos con el proyecto. El líder de esa posición era Nicolás Chahuán.
En una reunión realizada en la municipalidad, el voto del convencido a última hora Alfredo Manzur, dio como ganadora la opción de la fusión con "Deportes Calera" y "Deportes Melón", formando así el Club "Unión" de La Calera, en una votación de 31 sobre 30 a favor de la fusión.